A Carlo Ancelotti no hace falta que nadie le explique lo que
supone Sergio Ramos para el Real Madrid. Con dos cabezazos del central blanco
se acallaron los tambores de guerra en el Allianz Arena hace tres años cuando
el Bayern de Guardiola se había conjurado para levantar el 1-0 del Bernabéu.
Fue el aperitivo al advenimiento del minuto 93 en Lisboa, al cabezazo que
disparó la leyenda del capitán del Real Madrid con sus goles agónicos y
decisivos.
supone Sergio Ramos para el Real Madrid. Con dos cabezazos del central blanco
se acallaron los tambores de guerra en el Allianz Arena hace tres años cuando
el Bayern de Guardiola se había conjurado para levantar el 1-0 del Bernabéu.
Fue el aperitivo al advenimiento del minuto 93 en Lisboa, al cabezazo que
disparó la leyenda del capitán del Real Madrid con sus goles agónicos y
decisivos.
Sergio Ramos fue crucial en aquella semifinal de la Liga de
Campeones de 2014 porque todo acabó con sus dos remates a la red. A partir de
ahí, el Bayern se convirtió en una caricatura que quedó en manos del que era
equipo de Ancelotti para lograr la única victoria blanca de la historia en la
casa del Bayern (0-4).
Campeones de 2014 porque todo acabó con sus dos remates a la red. A partir de
ahí, el Bayern se convirtió en una caricatura que quedó en manos del que era
equipo de Ancelotti para lograr la única victoria blanca de la historia en la
casa del Bayern (0-4).
La hipotésis de que el Madrid no tenga a Ramos en la vuelta
ya es de por sí interesante para un Bayern que jugará esa baza mañana en el
Allianz. Pero hay más, porque los jugadores de Ancelotti saben que si logran
que el italiano Nicola Rizzoli amoneste al capitán del Madrid, Zidane estará
ante un problema muy serio. Con Pepe y Varane lesionados y sin opciones de
estar listos la semana que viene, la solución más natural que tendría el
francés sería la de colocar a Casemiro al lado de Nacho en el eje de la zaga.
ya es de por sí interesante para un Bayern que jugará esa baza mañana en el
Allianz. Pero hay más, porque los jugadores de Ancelotti saben que si logran
que el italiano Nicola Rizzoli amoneste al capitán del Madrid, Zidane estará
ante un problema muy serio. Con Pepe y Varane lesionados y sin opciones de
estar listos la semana que viene, la solución más natural que tendría el
francés sería la de colocar a Casemiro al lado de Nacho en el eje de la zaga.
La presencia de Lewandowski en el eje de la delantera
alemana ya invita a imaginar un escenario en el que pueden saltar chispas. Al
polaco se suma la presencia de jugadores encaradores como Robben y Ribèry que
sacan amarillas a sus rivales con cierta facilidad. Sin olvidar la sangre
caliente de Müller o Vidal.
alemana ya invita a imaginar un escenario en el que pueden saltar chispas. Al
polaco se suma la presencia de jugadores encaradores como Robben y Ribèry que
sacan amarillas a sus rivales con cierta facilidad. Sin olvidar la sangre
caliente de Müller o Vidal.


