Ricardo
Juan, propietario de la Bodega Quietud: “Todos aportamos para que
La Pampa también sea una provincia vitivinícola”
Juan, propietario de la Bodega Quietud: “Todos aportamos para que
La Pampa también sea una provincia vitivinícola”
El
empresario santarroseño Ricardo Juan, propietario de Bodega Quietud,
cumplió el jueves pasado 30 años en la actividad vitivinícola. Y
la circunstancia resultó propicia para presentar ante el ministro de
la Producción, Ricardo Moralejo, el inicio de elaboración de los
viñedos plantados en un sector de la Chacra Experimental de Casa de
Piedra. Con una pasión admirable el descendiente de “tanos”
sigue de cerca el intenso proceso químico que se desarrolla en el
interior de los tanques de acero inoxidable que, con una pulcritud
admirable, están instalados en un galpón ubicado en la calle
Viniegra 322 de Santa Rosa donde además funciona el laboratorio.
En
estos años de apasionada vida empresarial Juan divide tiempos entre
la fabricación de aberturas, donde también tiene liderazgo
comercial y la elaboración de los ahora reconocidos y premiados
cortes. Lejos parecen haber quedado esas primeras etapas dedicadas a
la elaboración casi artesanal de los vinos, pero lo que se colige en
la entrevista es que la pasión sigue intacta en esto de procesar con
los mejores componentes y envases para atrapar a un público
exigente.
En cada pasaje por el interior de la Bodega el
visitante se topa con sectores donde se exhiben los galardones y al
repasarlos, Juan reflexiona que los mismos son puro y exclusivo
producto de “un trabajo en equipo”, no dejando afuera de ese
plantel el aceitado y correspondido contacto con los funcionarios del
ministerio que siguen de cerca sus pasos para atender posibles
contingencias.
“Esto ya pasó de ser un hobby, hoy la
vitivinicultura está en plena expansión y es una industria sin
techo”, señaló el ministro, reflexión compartida por el
anfitrión. “Los vinos y las aberturas tienen pocas cosas en común,
pero ambos negocios funcionan a partir de la pasión que uno le pone
a las cosas a través de los años. Esto nos llevó a seguir bregando
y luchando para poder llegar a lo que ustedes están viendo”
afirmó. Juan traza un recorrido histórico al responder sobre la
posible existencia de una fecha concreta del pasaje de la etapa
artesanal a la actual, de industria.
“Siempre me sorprende, no
lo había pensado, pero creo que podría ubicarse por el año 2009
cuando empieza a surgir lo que hoy son las fincas de Gobernador
Duval. Nosotros teníamos expectativas por lo que se veía en 25 de
Mayo con Bodega del Desierto. Sabíamos que había buena producción
y calidad, creo que ese fue el inicio de la llamada “explosión”
de la vitivinicultura. Y me terminé de entusiasmar cuando me
convocan de Duval, armamos un equipo excelente incluso con gente que
no era de la Provincia, todos hicieron un aporte para que La Pampa
confirmara también un perfil vitivinícola”, dijo.
Plantaciones
e importantes inversiones fueron el paso posterior, coronadas en el
tiempo con las primeras medallas de reconocimiento. “Creo que allí
nos empezaron a prestar atención desde el municipio y el Gobierno de
la Provincia, el crecimiento comenzó a solidificarse y creo que hoy
después de todos esos años se ha llegado a un punto que ha generado
a la Provincia algo muy importante”, señaló.
Juan no dejó
al margen reconocer el trabajo que el Gobierno pampeano, a través
del Ministerio de la Producción, realizó en la comarca de 25 de
Mayo y en Casa de Piedra instancia que tales acciones, “dieron
lugar a cosas muy importantes y hoy se puede ver mejor con la llegada
de firmas muy importantes que pretenden instalarse allí”.
Un
lugar en el Instituto Nacinal de Vitivinicultura
lugar en el Instituto Nacinal de Vitivinicultura
El
empresario pampeano rescató además un hecho preponderante en el
camino de que La Pampa, sea reconocida en los escenarios nacionales
como productora de vinos a escala. “No es un hecho menor que el
Instituto Nacional de Vitivinicultura nos haya incorporado. Eso se
logró demostrando la existencia de un potencial de plantación y
elaboración, es importantísimo”, expresó. “Definitivamente La
Pampa es vitivinícola, los vinos son buenos, se pueden comercializar
a nivel nacional y ojalá tengan trascendencia internacional”,
reafirmó.
Como para citar algunos ejemplos de este presente,
Quietud tiene en sus vitrinas medallas y diplomas que la acreditan
como partícipes distinguidos de los certámenes “VINUS (Concurso
calificado como Top 20 por la WAWWJ), Concurso Vinos 2017 (medalla de
oro y distinciones en medalla de plata) y medalla de plata entregada
por la Asociación Argentina el año pasado. Malbec, Chardonnay,
Tannat, Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot y Bonarda son las
variedades que Quietud ofrece al mercado.
El titular de Quietud,
en otro tramo de la charla, explicó visión que enólogos y
productores de otras regiones, mantienen sobre los vinos pampeanos y
las posibles “bondades” que La Pampa tiene en comparación con
otras tierras donde se desarrolla la actividad vitivinícola. “Los
varietales no son iguales en todos lados. Y si vamos a hablar de lo
nuestro debemos decir que por ejemplo en el EPRC se ha armado una
estructura que forma cada una de los vinos. Llama la atención a los
laboratorios foráneos el contenido de pigmentación y aroma que no
son fáciles de ubicar en otras regiones, es algo atípico, sale de
lo normal y la calidad hizo que muchos de estos enólogos amigos
hayan probado y afirmado que los vinos pampeanos son excelentes en
todos los varietales”, sentenció.
empresario pampeano rescató además un hecho preponderante en el
camino de que La Pampa, sea reconocida en los escenarios nacionales
como productora de vinos a escala. “No es un hecho menor que el
Instituto Nacional de Vitivinicultura nos haya incorporado. Eso se
logró demostrando la existencia de un potencial de plantación y
elaboración, es importantísimo”, expresó. “Definitivamente La
Pampa es vitivinícola, los vinos son buenos, se pueden comercializar
a nivel nacional y ojalá tengan trascendencia internacional”,
reafirmó.
Como para citar algunos ejemplos de este presente,
Quietud tiene en sus vitrinas medallas y diplomas que la acreditan
como partícipes distinguidos de los certámenes “VINUS (Concurso
calificado como Top 20 por la WAWWJ), Concurso Vinos 2017 (medalla de
oro y distinciones en medalla de plata) y medalla de plata entregada
por la Asociación Argentina el año pasado. Malbec, Chardonnay,
Tannat, Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot y Bonarda son las
variedades que Quietud ofrece al mercado.
El titular de Quietud,
en otro tramo de la charla, explicó visión que enólogos y
productores de otras regiones, mantienen sobre los vinos pampeanos y
las posibles “bondades” que La Pampa tiene en comparación con
otras tierras donde se desarrolla la actividad vitivinícola. “Los
varietales no son iguales en todos lados. Y si vamos a hablar de lo
nuestro debemos decir que por ejemplo en el EPRC se ha armado una
estructura que forma cada una de los vinos. Llama la atención a los
laboratorios foráneos el contenido de pigmentación y aroma que no
son fáciles de ubicar en otras regiones, es algo atípico, sale de
lo normal y la calidad hizo que muchos de estos enólogos amigos
hayan probado y afirmado que los vinos pampeanos son excelentes en
todos los varietales”, sentenció.
Vino
premiado, vino aceptado
premiado, vino aceptado
En
el tramo final de la visita a Quietud, el empresario habló sobre la
aceptación del comercio pampeano a los vinos locales y la ubicación
de los mismos en góndolas. “La parte comercial nosotros la
iniciamos el año pasado, en ningún momento nos habíamos dedicado a
eso por la sencilla razón de que no teníamos volumen de producción.
Hoy es diferente, nos estamos expandiendo, crecimos, podemos generar
ventas. Como todo no es posible sembrar hoy para cosechar mañana,
pero sí tenemos los antecedentes que nos avalan para estar bien
posicionados, lo dicen los especialistas de otras provincias. Hoy hay
muchos comercios interesados en tener nuestros vinos, y eso nos
reconforta”. Fuera de la frontera provincial, los vinos pampeanos
también hallaron respuestas comerciales participando de los
corredores de Ruta 5, por ejemplo. “El Ministerio de la Producción
tuvo una muy buena idea con la creación de los corredores. A
nosotros y a varios nos sirvió esa alternativa porque nos permitió
una rápida publicidad de los productos que hacemos. La gente, en
esos contactos, ubicó que la producción pampeana tiene alto nivel
en todos los rubros. Es importante el apoyo al que produce, al que
transforma, porque es el que menos gana ya que los costos de
elaboración son muy altos”, indicó.
el tramo final de la visita a Quietud, el empresario habló sobre la
aceptación del comercio pampeano a los vinos locales y la ubicación
de los mismos en góndolas. “La parte comercial nosotros la
iniciamos el año pasado, en ningún momento nos habíamos dedicado a
eso por la sencilla razón de que no teníamos volumen de producción.
Hoy es diferente, nos estamos expandiendo, crecimos, podemos generar
ventas. Como todo no es posible sembrar hoy para cosechar mañana,
pero sí tenemos los antecedentes que nos avalan para estar bien
posicionados, lo dicen los especialistas de otras provincias. Hoy hay
muchos comercios interesados en tener nuestros vinos, y eso nos
reconforta”. Fuera de la frontera provincial, los vinos pampeanos
también hallaron respuestas comerciales participando de los
corredores de Ruta 5, por ejemplo. “El Ministerio de la Producción
tuvo una muy buena idea con la creación de los corredores. A
nosotros y a varios nos sirvió esa alternativa porque nos permitió
una rápida publicidad de los productos que hacemos. La gente, en
esos contactos, ubicó que la producción pampeana tiene alto nivel
en todos los rubros. Es importante el apoyo al que produce, al que
transforma, porque es el que menos gana ya que los costos de
elaboración son muy altos”, indicó.

